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California sólo tiene agua para un año - Azierta Ingenia

California sólo tiene agua para un año

California sólo tiene agua para un año

Hace apenas unas semanas, la foto que acompaña a estas líneas se propagó como la pólvora por las redes sociales. Es el Lago Folsom, cerca de Sacramento, rebosante y a un 97 por ciento de su capacidad el 20 de julio de 2011, y prácticamente vacío, al 17 por ciento, el 16 de enero de 2014.  La imagen, facilitada por el Departamento de Aguas de California, ilustra un mensaje alarmante: a este estado norteamericano sólo le queda agua potable para un año si no se toman medidas para evitar que la sequía llegue a un punto todavía más dramático. Parece mentira que en el país más poderoso del mundo y en una época en la que el agua se ha convertido en una preocupación de tantos estamentos se puede llegar a vivir esa situación, pero el peligro es real y se viene anticipando desde hace ya mucho tiempo.

En 2014 la sequía era grave y ya es severa. La evaporación y la reducción de las reservas de agua han provocado que en California se hayan encendido ya todas las alarmas, sobre todo desde un sector de la comunidad científica. Aunque el descenso en el agua almacenada es continuo desde el año 2002, nunca ha habido en este estado niveles tan bajos en los pantanos, en el agua subterránea y en la cantidad de agua que puede generar la licuación de la nieve caída durante el invierno. Sólo el pasado año, la disminución en estas tres fuentes ha sido de 42.000 millones de metros cúbicos, lo que supera en un 50 por ciento la capacidad del Lago Mead, la mayor reserva de agua de Estados Unidos. Y 2015 no ha empezado con datos esperanzadores, ya que el mes de enero ha sido el más seco desde que se hacen mediciones, nada menos que desde 1895.

“La situación es probablemente peor de lo que todos pensamos, y necesitamos apretarnos el cinturón en cuanto al consumo de agua”, explicó Jay Famiglietti, profesor del Jet Propulsion Laboratory de la NASA en California. Tan alarmantes son los datos que el peor escenario descrito por este especialista habla incluso de un impacto muy importante en la producción alimenticia. Por ese motivo, Famiglietti aseguró en un artículo publicado en Los Angeles Times el pasado día 13 que había que actuar sin demora para establecer restricciones sobre el uso del agua y crear planes para responder a la sequía. La primera medida política se adoptó el pasado mes de enero, cuando el gobernador de California, Edmund G. Brown, declaró el estado de emergencia con respecto al agua.

Pero eso no parece suficiente. “California no tiene planes de contingencia para una sequía persistente como esta (mucho menos para una megasequía que supera los veinte años), excepto, al parecer, permanecer en estado de emergencia y rezar para que llueva”, alerta Famiglietti. Obviamente, la primera medida es el racionamiento en el consumo, algo que, indica el experto en su artículo, podrá aceptar la población sin problemas puesto que una encuesta reciente muestra que el 94 por ciento de la población cree que la sequía es grave, e incluso un tercio apoya ya el racionamiento. Aunque hay acuerdo en que la situación es dramática, hay voces que no comparten el juicio tan severo de Famiglietti. Jay Lund, del Centro de los Estudios del Agua, cree que “hay mucha más agua en el subsuelo de la que cifra Famiglietti”.

En cualquier caso, la ciencia está ya trabajando en soluciones para optimizar los recursos y la NASA ha puesto toda su capacidad a disposición del Departamento de Aguas de California. Así, ambos organismos se han propuesto realizar mediciones exhaustivas de los diques, mapas de las tierras cultivas y estimaciones más exactas de las precipitaciones y el agua almacenada, subterránea y en forma de nueve para saber exactamente qué medidas va a ser necesario adoptar en el futuro más próximo. Entre otras medidas, en abril se retomarán los vuelos del Observatorio de Nieve Aerotransportado, que trazará un mapa de la cuenca del río Tuolumne, que es el principal abastecimiento de agua para los 2,6 millones de habitantes de la bahía de San Francisco. Además, las imágenes de los satélites de la NASA servirán para rastrear la tierra que puede estar parada en el periodo de cultivo en el Valle Central de California, lo que permitirá reducir el impacto de la sequía.

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